jueves, 28 de diciembre de 2017

La pastilla de azúcar

¿Temes enfrentarte a algo?


Es demasiado habitual que las personas acudan a consultas (psicológicas, médicas, de terapias complementarias...) buscando un simple alivio a sus problemas. Un alivio o un placebo, no una solución.

Es más sencillo sentirse bien por un momento, sin mucho esfuerzo, que curar el origen del malestar para que no vuelva a pronunciarse. La dolencia (puede ser física o no) vuelve a aparecer al cabo de mucho o poco tiempo. Quizá pensemos que la solución sea arrancar el órgano (o la emoción) que crea el conflicto, pero lo único que conseguimos con eso es que esa energía se traspase a un nuevo órgano; crear un nuevo problema (vicio, hábito, enfermedad).

¿Es realmente útil acudir a consulta con la intención de calmarse un corto periodo de tiempo? Tal vez sí, sobretodo si el dolor es muy agudo, pero ¿sirve de algo quedarse simplemente ahí?

Creo que cada uno debe reflexionar seriamente sobre esto: ¿quieres una existencia llena de parches o una saludable?

Hay muchos métodos y terapias "milagrosas", pero la realidad es que aunque podamos iniciar el origen de un cambio rápidamente, son necesarias frecuencia e intensidad para mantenerlo. No sirve darle inicio a una nueva aventura, si después la persona decide recuperar sus viejas coductas a los dos días. 

Aveces se puede producir un cambio repentino tras enterarse de algo impactante (la noticia sobre una enfermedad propia o ajena, un cambio laboral...). Pero aunque una situación así haga que la persona se detenga por un momento y de replantee las cosas, no llegarán esa idea a florecer si no es continuada en el tiempo.

Aveces para evitar el dolor prolongado o esconderse de uno de estos cambios repentinos, se usan parches o pastillas de azúcar: puede ser simplemente algo a lo que dedicas más tiempo del necesario (televisión, redes sociales...) para evitar enfrentarte a tus problemas, para evitar pensar demasiado.

La clave está en reconocer el origen, la causa de tu malestar. Estar dispuesto a escuchar y aceptar verdades incómodas para dar un vuelco a la situación. De otro modo, ese estado peregrino de tranquilidad o alegría, te está alejando de alcanzar las verdaderas calma y felicidad.

¿Qué quieres: Crecimiento... O una pastilla de azúcar?


No es necesario que te agobies, un pequeño paso cada día es suficiente. Animarte por cada cosa que vayas consiguiendo, tener paciencia y ser comprensivo contigo. El hecho de darse cuenta va a suponer el primer cambio, porque sin duda es el más difícil.

Con el tiempo, observarás que cada día disfrutas más con este tipo de procesos, y aunque descubrir algo nuevo que aprender siempre puede resultar duro, según veas los progresos te sentirás muy orgullosx. Sentirás que tus capacidades aumentan cada día.

La Intervención Estrategica permite dar ese primer paso al cambio, ver las cosas con otra perspectiva y tomar nuevas decisiones. Y si te cuesta mantenerlas, no tienes por qué estar solo, puedo ofrecerte un seguimiento personalizado. No dudes en contactar conmigo.

Seguro que serás capaz de alcanzar el crecimiento que deseas si confías en ti, le quitas poder al miedo y no dejas que nada te detenga.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Nada es por casualidad

 A diferencia de lo que se cree popularmente, no hay casualidad alguna. Y tampoco hay suerte.

 ¿Estás sudando y esforzándote por conseguir algo que consideras básico mientras otros lo tienen a raudales?
Bueno, pregúntate... ¿En qué punto estás?
Quizá te has esforzado más por subsistir que por brillar. ¿Estudiaste algo sólo porque "tenía salida laboral"?

Si no disfrutabas con lo que hacías, es normal que sientas que mereces algo mejor. De haber disfrutado del proceso, no buscarías cuentas con la vida ni con nadie y tampoco te compararías.

"Muy bien, Satoko... ¿Y ahora qué hago?"
¿Qué puedes aprender de lo que estás haciendo ahora mismo? ¿Hay algo en todo esto que en realidad merezca la pena? ¿Puedes compensar lo que no te gusta de tu vida con lo que sí?
Si no crees que merezca la pena, estás en el lugar adecuado, en el momento idóneo, sea éste el que sea, de tomar una decisión. Quizá tengas que empezar a romper con todo lo que conoces hasta ahora. Atreverte. Aveces, quien no es capaz de tomar una decisión así de forma premeditada, se ve obligadx a ello a través de un despido o alguna otra situación que le obliga a dar un vuelco a su vida. Adelántate; empieza a caminar aunque sea despacio. Y si no se da esa situación, ¿qué opinarías de ti mismo dentro de 10 o 20 años si sigue tu vida como está ahora?

¿Qué harías si te vieses obligado a comenzar de cero? ¿Tienes miedo de algo?
Pues, pregúntate, ¿será más doloroso continuar viviendo en ese astío que tanto te molesta... O un periodo de adaptación hacia una nueva realidad?

Quizá todo sea mucho más sencillo de lo que piensas.

No te limites a esperar a que la vida decida por ti.

No hay casualidades: Tienes lo que atragiste con cada una de tus decisiones+acciones, y también con todo aquello que no decidiste, dejando hueco a que cualquier situación o persona decidiese por ti.

Esto no significa que debas cambiar todo de un día para otro, sólo un pequeño paso al día mientras mantienes tu realidad actual, hasta que tu nueva realidad sea lo bastante fuerte como para asentarse.

No temas al miedo.


-Apunta en un cuaderno tus sueños, todo lo que te gustaría hacer, por alocado que parezca.
-Elige uno y divídelo en pequeñas etapas alcanzables.
-Da un pequeño paso hacia él hoy mismo.
-Si mañana das otro paso y cada día otro, con unos pocos minutos al día, en un mes empezarás a ver avances.

Cuéntame tu proceso, quizá le sirva de ejemplo a otras personas.

PD: No, no ha sido casualidad que encontrases esta entrada en el vasto internet.