Es demasiado habitual que las personas acudan a consultas (psicológicas, médicas, de terapias complementarias...) buscando un simple alivio a sus problemas. Un alivio o un placebo, no una solución.
Es más sencillo sentirse bien por un momento, sin mucho esfuerzo, que curar el origen del malestar para que no vuelva a pronunciarse. La dolencia (puede ser física o no) vuelve a aparecer al cabo de mucho o poco tiempo. Quizá pensemos que la solución sea arrancar el órgano (o la emoción) que crea el conflicto, pero lo único que conseguimos con eso es que esa energía se traspase a un nuevo órgano; crear un nuevo problema (vicio, hábito, enfermedad).
¿Es realmente útil acudir a consulta con la intención de calmarse un corto periodo de tiempo? Tal vez sí, sobretodo si el dolor es muy agudo, pero ¿sirve de algo quedarse simplemente ahí?
Creo que cada uno debe reflexionar seriamente sobre esto: ¿quieres una existencia llena de parches o una saludable?
Hay muchos métodos y terapias "milagrosas", pero la realidad es que aunque podamos iniciar el origen de un cambio rápidamente, son necesarias frecuencia e intensidad para mantenerlo. No sirve darle inicio a una nueva aventura, si después la persona decide recuperar sus viejas coductas a los dos días.
Aveces se puede producir un cambio repentino tras enterarse de algo impactante (la noticia sobre una enfermedad propia o ajena, un cambio laboral...). Pero aunque una situación así haga que la persona se detenga por un momento y de replantee las cosas, no llegarán esa idea a florecer si no es continuada en el tiempo.
Aveces para evitar el dolor prolongado o esconderse de uno de estos cambios repentinos, se usan parches o pastillas de azúcar: puede ser simplemente algo a lo que dedicas más tiempo
del necesario (televisión, redes sociales...) para evitar enfrentarte a tus problemas, para evitar
pensar demasiado.
La clave está en reconocer el origen, la causa de tu malestar. Estar dispuesto a escuchar y aceptar verdades incómodas para dar un vuelco a la situación. De otro modo, ese estado peregrino de tranquilidad o alegría, te está alejando de alcanzar las verdaderas calma y felicidad.
¿Qué quieres: Crecimiento... O una pastilla de azúcar?
Con el tiempo, observarás que cada día disfrutas más con este tipo de procesos, y aunque descubrir algo nuevo que aprender siempre puede resultar duro, según veas los progresos te sentirás muy orgullosx. Sentirás que tus capacidades aumentan cada día.
La Intervención Estrategica permite dar ese primer paso al cambio, ver las cosas con otra perspectiva y tomar nuevas decisiones. Y si te cuesta mantenerlas, no tienes por qué estar solo, puedo ofrecerte un seguimiento personalizado. No dudes en contactar conmigo.
Seguro que serás capaz de alcanzar el crecimiento que deseas si confías en ti, le quitas poder al miedo y no dejas que nada te detenga.