Curando la energía del cuerpo, éste está preparado para regenerarse de cualquier malestar.
Reiki utilizado en hospitales de todo el mundo; en las urgencias para calmar a los pacientes y en tratamientos de cáncer porque reduce los efectos negativos de la quimioterapia.
Se trata de una terapia complementaria que consiste en transmitir
energía universal, a través de unos canales en las manos del iniciado,
que acelera el proceso de curación del paciente.
Reiki trabaja a nivel espiritual, mental y físico, de modo que no importa de qué carácter sea el trastorno que adolezcamos. Reiki puede ayudar no sólo a facilitar la curación de cosas concretas (a demostrado ser efectivo para paliar el dolor de enfermedades como la fibromialgia, liberar de estrés, ansiedad, etc), sino que también sirve para relajarnos, dormir, mejorar nuestra calma interior, llenarnos de energía...
Además no tiene efectos secundarios y es compatible con cualquier otro tratamiento.
Reiki actúa según lo que necesitemos; acelera nuestro poder de autocuración.
Historia: El reiki fue descubierto por un monje japonés tras una meditación de 21 días en el monte Kurama. En su mente aparecieron unos símbolos que se le quedaron grabados. Según cuenta la leyenda, cuando estaba bajando del monte se hizo un corte en la pierna, al poner sus manos sobre la herida sintió energía fluyendo por sus manos y el dolor desapareció de inmediato. Fue la primera vez que usó reiki. Descubrió que transmitiendo los símbolos que había visualizado podía transmitir la capacidad de transmitir reiki a otras personas. Creó la escuela Usui Reiki Ryoho Gakkai dónde comenzó iniciando en reiki a militares y más tarde se extendió a médicos.
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